DURINI: LAS OBRAS QUE HERMANAN LATINOAMERICA


El apellido Durini está muy ligado a El Salvador. Quizá pocos lo han escuchado, pero en más de una oportunidad los capitalinos han prestado cierta atención a las obras de esta familia de escultores suizo-italianos radicados en Ecuador.

Los hermanos Francisco y Lorenzo Durini Vassalli se radicaron en el país entre fines del siglo XIX y principios del XX. Pero su huella en el rostro urbano de Latinoamérica comenzó a marcarse con su padre, Juan, y adquirió continuidad por medio de Pedro y Francisco Durini Cáceres, hijos de Lorenzo.

En el centro de la ciudad podemos observar la estatua ecuestre de Gerardo Barrios, en la plaza del mismo nombre; la figura de Francisco Morazán en la plaza conocida con su apellido, y el inconfundible símbolo de Libertad representado por el Angel de los Próceres, en la Plaza Libertad, imponentes y representativas muestras de un legado magnífico.

Pero el trabajo de estos arquitectos no se limita a los monumentos públicos, hay impresionantes mausoleos de familias adineradas en tres cementerios del país (San Salvador, Santa Tecla y Santa Ana) y el Teatro Nacional de Santa Ana, una verdadera joya arquitectónica.

Así, la impronta de estos "ecuatorianos" quedó marcada en sólidos materiales, bronce, granito, mármol y concreto, que utilizaron en sus trabajos. Pero su legado no es patrimonio exclusivo de esta tierra, se extiende por Latinoamérica: México, Honduras, Perú y Guatemala son algunas de las naciones que vieron a sus paladines libertarios eternizados por los Durini. El Teatro Nacional de Costa Rica (1897), una de las obras más suntuosas de América por la riqueza de sus detalles, es una de las construcciones en que los hermanos Francisco y Lorenzo Durini Vassalli tuvieron importante participación.

En su cuna americana, Ecuador, los diseños o construcciones del Palacio Legislativo, el Círculo Militar (1917), el Banco Central (1928) ahora Biblioteca Nacional, la Cancillería, el Hotel Internacional de Cuenca (1932) y el Pasaje Royal (1912), llevan implícito ese apellido. El embajador del Ecuador acreditado en El Salvador, Luis Gallegos Chiriboga, asegura que todas las obras en que participaron los Durini son una muestra del gran nexo cultural que existía en América Latina. "Para mí es un orgullo tener obras similares en mi país como en El Salvador y en otros de la región. Son obras que hermanan interesantemente las relaciones culturales", dice convencido. Para el historiador salvadoreño Enrique Kuny Mena, el trabajo Durini "es la obra más importante que tiene San Salvador, el monumento a Morazán, a Barrios, La Libertad, la decoración interior del Palacio Nacional y los mausoleos, simplemente son impresionantes", asegura. Kuny trabajó con Pedro M. Durini el año pasado, cuando el ecuatoriano visitó el país para conocer los legados de sus predecesores.

¿Quiénes fueron los Durini?

Juan Durini S. (1824-1907):
Nació en Cantón Ticino, Suiza, y fue reconocido como un gran escultor. Su vida estuvo ligada al arte, arquitectura y construcción del siglo XVII. La formación de Durini fue clásica y era uno de los más fieles admiradores del escultor Pietro Lorenzo Bernini, a quien llamaba "el excelso". Falleció en Lima, Perú, a los 93 años de edad. En ese país sudamericano, dejó huella con algunas de sus obras.

Francisco Durini Vassalli (1856-1920)
Tremona, Cantón Ticino de la Suiza Italiana, fue su ciudad natal y junto a su hermano Lorenzo, llevaron a cabo obras arquitectónicas en Centroamérica y México. Francisco Durini llegó al Ecuador en 1902, bajo la presidencia del general Leónidas Plaza Gutiérrez, con quien entabló amistad cuando el ex mandatario permaneció desterrado en Costa Rica. Fue este Durini quien en representación de su hermano logró la adjudicación del contrato de canalización, agua potable y energía eléctrica para Quito. En 1920 murió en Guatemala, tras una fuerte intensa actividad en Italia, Centroamérica y México.

Lorenzo Durini Vassalli (1855-1906)
Nació en Tremona, la misma ciudad que un año después de su alumbramiento vería la llegada de su hermano Francisco. Con su esposa, Juana Cáceres, procrearon tres hijos: Francisco, Pedro y Gemma. Igual que su hermano, la obra fundamental realizada por Lorenzo está en Centroamérica. Junto a sus hijos emigraron a Ecuador para iniciar las primeras obras. Murió víctima de una enfermedad natural, antes de terminar el Monumento a los Héroes del 10 de agosto de Quito, en 1906.

Pedro Durini Cáceres (1882-1912)
Hijo de Lorenzo y poseedor de la personalidad más enigmática de todos los Durini. En 1898, cuando estuvo en Costa Rica junto a su padre, decidió trasladar a Guatemala su primera empresa comercial, cerrada tras un fracaso. En 1904 se trasladó a Lima, Perú, para establecerse como cabeza de su firma de construcciones. Nunca tuvo mayor formación académica, pero fue considerado un "formidable dibujante". Un año después regresó a Quito y junto a su padre y hermano, fundó la compañía L. Durini & Hijos. La empresa se disolvió con la muerte de su padre. A fines de 1909 decidió retornar a Costa Rica, para fundar otro negocio de construcciones. Dos años después regresó a Ecuador y en 1912 falleció durante las guerras alfaristas, cuando fungía como capitán del ejército.

Francisco Durini Cáceres (1880-1970)
Nació el 19 de enero de 1880 y ocho años después viajó junto a su familia hacia Centroamérica. Sus estudios los realizó en Costa Rica y viajó por primera vez a Quito en 1904, donde comenzó a ejercer la profesión de la que se enamoró: la arquitectura. Por la enfermedad de su padre, Lorenzo, retornó a Ecuador para encargarse del diseño y construcción de algunas obras que su progenitor había comenzado. Conceptualmente estuvo vinculado a los historicismos neoclásicos y al eclecticismo. En Ecuador hizo amistad con muchos arquitectos nacionales y extranjeros y respetó profundamente a "los que trabajaban con las manos". Toda su obra profesional y trabajo lo entregó a su amada ciudad de Quito y al Ecuador. Su retiro fue obligado por la edad y falleció el 26 de septiembre de 1970 precisamente en la capital ecuatoriana.

Un testimonio del trabajo Durini

Ansias de conocimiento, deseos de recopilar en fotografías y datos breves el trabajo de sus predecesores, llevaron a Pedro M. Durini a publicar el libro "Ecuador Monumental y sus obras hermanas en América". Esta historia parcial del legado de los arquitectos Durini por Latinoamérica, está reflejada en fotos a color con una muy buena impresión. El libro, considerado por su mismo autor-editor Pedro Durini como "obra única en su género", podría ser comercializado en El Salvador a partir de abril próximo. En las gráficas se incluyen vistas generales y detalles de la obra de los arquitectos Durini en El Salvador, además de breves historias.

Tres huellas públicas en San Salvador

Próceres de la Independencia
Agrietado, ahumado, un poco "marchito" por el tiempo, este monumento mejor conocido como la estatua de la Libertad, en la plaza que lleva el mismo nombre, es una obra representativa para los salvadoreños. Allí está encerrado uno de nuestros más grandes anhelos: vivir sin ataduras. Es un recuerdo permanente de la gesta heroica del 5 de noviembre de 1811 (Primer Grito de Independencia) y del 15 de septiembre de 1821 (Declaración de la Independencia de la Nación). Alcanza los 20 metros de altura y está construido en bronce, mármol, granito y concreto. Su columna de estilo neoclásico está rematada por un ángel que representa "La Gloria". Dos coronas de laurel significan "La República". Bajo los capiteles se leen las palabras: Dios, Patria, Unión y Libertad. En su parte posterior descansa el guardián de la república, un león de bronce. Tiene además medallones con los rostros de próceres, altos relieves de cabildos con el pueblo, el antiguo escudo del país y otras estatuas en bronce. Actualmente la Alcaldía estudia la posibilidad de su restauración. Su mantenimiento es mínimo.-

Francisco Morazán
El más antiguo de los monumentos capitalinos, inaugurado el 15 de marzo de 1882. En este, el héroe de la Patria centroamericana está de pie, frente al Teatro Nacional. Bajo su figura, que porta el uniforme militar al que se dedicó, y su sable, permanecen sentadas las representaciones de las cinco repúblicas de Centroamérica y los altorelieves de sus hazañas militares. Hasta la fecha no se reportan daños en este monumento, únicamente la suciedad de los pájaros que se posan sobre él, y el polvo.-

Gerardo Barrios
Montado en su corcel, vestido con uniforme militar y con el sombrero en su mano derecha, Gerardo Barrios se levanta imponente con estilo clásico en la plaza que lleva su nombre, frente al Palacio Nacional y la Catedral Metropolitana. Fue inaugurado en 1909, aunque inicialmente fue concebido por los hermanos Ezeta en 1893, quienes entablaron las primeras conversaciones con Francisco Durini para desarrollar el proyecto. El pedestal es de granito y la figura principal es de bronce, el mismo material utilizado para los bajorelieves de dos de sus batallas militares y el Escudo Nacional de El Salvador.



El Salvador Hoy, 17 de febrero, 1996

Fachada Nave Principal (Detalle)
Teatro de Santa Ana

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