HISTORIAS DE EXITOEl espíritu de liderazgo, la eficiencia en el trabajo y la cultura empresarial, son sólo tres de los muchos conceptos básicos que forman parte de cualquier programa de capacitación profesional. Es un requisito ponerlos en práctica, antes de ocupar puestos de mando en las organizaciones. Pero quienes aún no han ingresado a la fuerza productiva del país y ni siquiera han terminado la educación secundaria ya compiten en el mercado de los gerentes del nuevo siglo.
"Los estudiantes que antes de finalizar la educación secundaria aspiraban a ser bachilleres, maestros, peritos contadores, secretarias o técnicos en computación tienen la posibilidad y el potencial para ser gerentes, buenos empleados y propietarios de empresas. Pueden empezar convirtiéndose en "empresarios juveniles", explica Arturo Matheu, presidente de la junta directiva de la organización del mismo nombre.
"Empresarios Juveniles (EJ) surgió por iniciativa de la Fundación Tecnológica (Funtec), con el propósito de favorecer el desarrollo de una economía sostenida para el país". Con esas palabras describe el coordinador administrativo del programa, José Herrera, la actividad de la organización que, a través de programas de capacitación, introduce a estudiantes de 14 a 18 años al mundo empresarial.
Los colegios han abierto las puertas a los programas de "Fundamentos Empresariales" y "Compañías Juveniles", desarrollados por EJ y la organización matriz "Junior Achievement" de Estados Unidos, fundada en 1919. Los responsables de la capacitación combinan teoría y práctica mediante un método de "aprender haciendo"; adaptan al plan de estudios tradicional cursos de uno y cuatro meses de duración, para alumnos de primaria y secundaria. Aun antes de haber alcanzado la mayoría de edad, estudiantes de escuelas públicas y privadas empiezan a desarrollar lo que José Herrera llama un "espíritu empresarial" y conocen cada una de las etapas necesarias para formar una empresa, tal y como ocurre en la realidad.
Los fundamentos empresariales se imparten a los estudiantes de sexto grado. Aprenden a organizar y a dirigir una empresa y se involucran en el proceso de producción, mercadeo y ventas. Las compañías juveniles son creadas por los estudiantes de secundaria que, organizados en grupos heterogéneos de veinte personas, se reúnen durante cuatro meses para crear, desarrollar y liquidar su propia empresa.
Cada una se capitaliza por medio de la venta de acciones, adquiridas con fondos propios, aportes de los mismos estudiantes. Los propietarios eligen a la junta directiva y el tipo de producto o servicio que van a ofrecer. No es sino hasta que han cumplido los requisitos de ley que obtienen una patente de comercio para empezar a producir.
El ciclo educativo concluye con la visita de los estudiantes a una empresa exitosa, tras organizar la feria del producto en alguno de los centros comerciales de la capital, o en los departamentos en los que el programa ya está formando a nuevos empresarios juveniles, después de que socios han presentado los estados financieros y repartido dividendos.
CUATRO MIL EMPRESAS EN SIETE AÑOS
Más de siete mil estudiantes han formado parte del programa de Empresarios Juveniles. Desde 1988 hasta 1994, 4,019 han creado compañías. A ellos se suman los mil 724 alumnos que recibieron el curso de fundamentos empresariales el año pasado y los 1,200 que han participado este año.
José Francisco Martínez Lee fue empresario juvenil antes de ingresar a la universidad. Es estudiante de mercadotecnia y asesor del programa de compañías. De acuerdo con su experiencia, el contenido teórico de los cursos universitarios ya lo había aprendido en la práctica. Desde 1992 ocupó varios cargos administrativos en las empresas. "Aprendí a trabajar en equipo, a cooperar y a tomar responsabilidades para cumplirlas hasta el final, además de haber perdido la timidez, asegura Martínez".
Sin embargo, aclara que, aunque EJ sea un programa para estudiantes de primaria y secundaria, éste no debe tomarse como una clase más del programa de estudios, ni como un juego, sino como una capacitación previa para formar una verdadera empresa. De lo contrario, "quien no lo toma en serio, se sale rápido y pierde el interés", asegura Martínez. Pero, según Arturo Matheu, al pasar por EJ, los estudiantes universitarios complementan su vocación e ingresan con ventaja al campo de trabajo. Suben la escalera, no desde abajo, sino desde los peldaños intermedios, para llegar más alto y más rápido
El programa comenzó en la capital de Guatemala, pero durante los últimos tres años se ha extendido a los departamentos de Escuintla, Santa Lucía Cotzumalguapa, Mazatenango, El Progreso, Sansare, Zacapa, Rabinal y Quetzaltenango, con el apoyo de empresas privadas, organizaciones internacionales como Plan Internacional, el Cuerpo de Paz y Fundación del Azúcar (Fundazúcar), en la región de la Costa Sur. Además, los empresarios mantienen contacto con sus colegas jóvenes, integrantes de organizaciones homólogas en El Salvador, México y Estados Unidos.
Según José Herrera, para el año 2010, EJ cubrirá todos los departamentos y municipios de la República, a través de los programas de capacitación. Mientras tanto, durante los próximos cursos de vacaciones estarán dirigidos a los estudiantes de Amatitlán, Villa Nueva, Palín y San Vicente Pacaya.
Empresarios Juveniles cuenta con el apoyo financiero y humano de empresas nacionales, que a través de aportes anuales contribuyen a que el programa funcione por medio de becas para los estudiantes.
El costo aproximado de un curso para formar una compañía juvenil durante 20 sesiones de trabajo es de 400 quetzales por alumno. El monto incluye capacitación y asesoría voluntaria de profesionales, de estudiantes universitarios de diversas carreras, con experiencia previa en dichas empresas.
Para Arturo Matheu, "el aporte más significativo del sector empresarial guatemalteco a los jóvenes debe ser el ejemplo, para infundir no sólo confianza, sino responsabilidad y espíritu de liderazgo. A eso se debe sumar un aporte de conocimientos y de experiencia, pues en su opinión "los datos estadísticos no son suficientes para demostrar que hace falta enfrentar la falta de educación en el país.
José Herrera admite que los resultados han sido positivos, pues el aporte económico proporcionado por buena cantidad de empresas privadas cubre un presupuesto que actualmente asciende a medio millón de quetzales anuales, destinados a la capacitación. Sin embargo, estima que la participación del sector empresarial podría aumentar, si se toma en consideración que el esfuerzo contribuye a desarrollar en los futuros profesionales la fuerza productiva del próximo siglo.
Hasta la fecha Junior Achievement tiene 23 programas de capacitación empresarial para estudiantes desde los 8 hasta los 25 años de edad y está desarrollándolos en 32 países alrededor del mundo. De acuerdo con las estimaciones de José Herrera, en Guatemala el 40% de la población es joven y puede beneficiarse de éstos y de otros programas.
En el futuro, Empresarios Juveniles incluirá programas avanzados que vinculen la educación escolar con la formación académica universitaria, utilizando como vínculo el desarrollo de la cultura empresarial.
Según Arturo Matheu, es a través de nuevas oportunidades como los jóvenes podrán integrarse a la actividad económica. Empresarios Juveniles es el semillero para empezar a cultivar a los líderes de éxito del próximo siglo.
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