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Por Jorge Jacobs

Sobreviviendo en Colombia


La idea que se tiene en todo el mundo de Colombia es que se trata de un país dominado por el narcotráfico, los escándalos y los atentados guerrilleros. Sin embargo, debajo del manto de las malas noticias, Colombia tiene una economía pujante que se ha sobrepuesto a increíbles obstáculos.

La economía creció 5.3% en 1993, 5.7% en 1994 y se espera que este año oscile entre el 4.5 y el 5.5%. Colombia, con todos sus problemas de seguridad, falta de justicia y narcotráfico, se las ha ingeniado para mantener el mejor ritmo de crecimiento de la región durante los últimos 25 años. Ello confirma un dicho popular en Colombia: "el país va mal, pero la economía va bien."

Según demuestra una clasificación de las cien mayores empresas, realizada por la revista Semana de Colombia, las ventas de este grupo de empresas crecieron durante 1994 25.1%; las utilidades 123.8%, y el patrimonio global un 64%. De las 200 empresas que se consideraron para hacer la clasificación, únicamente siete tuvieron pérdidas. En ese mismo periodo la inflación fue del 22.6%.

Uno de los indicadores más importantes para conocer el estado de la economía es el índice de venta de vehículos, el cual ha crecido considerablemente a partir de 1992, año en el que la importación aumentó en 358%. En 1993 la importación de vehículos aumentó en 218%. Ello se debió principalmente al proceso de apertura económica, iniciado por el presidente Gaviria, aunque también contribuyó la revaluación del peso colombiano con relación al dólar y la demanda insatisfecha existente, provocada por el anterior sistema que favorecía a las ensambladoras de automóviles locales. Sólo en 1994 llegaron 50 marcas distintas de vehículos, procedentes de 15 países. Esta competencia abarató el precio real de los carros. Por ejemplo, un automóvil que en 1991 costaba el equivalente a 170 salarios mínimos, ahora vale el equivalente de 100.

Un ejemplo más de ello es el negocio de las bebidas, donde hace dos años apenas si existían proveedores; ahora es tal la competencia que el mercado se ha constituido en una zona de guerra entre varias empresas para obtener el favor de los clientes.

Sin embargo, los problemas constantes de inseguridad, falta de una correcta administración de la justicia, corrupción, impunidad, guerrilla y narcotráfico tienen su costo. Las tasas de interés han llegado a subir entre 45% y 50% anual. Con una inflación actual del 20%, las tasas reales de interés superan el 25%, 10 puntos por encima de lo acostumbrado en Colombia. Como consecuencia, el mercado de acciones ha bajado y los costos de financiamiento han subido para todos. A eso se suma el incremento a los impuestos. Por si todo eso no fuera suficiente, están la guerrilla y el narcotráfico.

En medio de todo este panorama la economía colombiana sigue adelante. El proceso de apertura económica iniciado hace algunos años empieza a dar sus frutos. La iniciativa privada colombiana, lucha contra innumerables adversidades y se mantiene en pie.


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Diciembre de 1995