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VITRA:
Del reciclaje al arte


La idea de fundar una fábrica de objetos de vidrio soplado llegó de México. Jaime Quevedo, originario de Guadalajara, la trajo al país hace más de 33 años, cuando decidió radicar en Quetzaltenango. Al principio tomó la actividad como un hobbie complementario a la arquitectura, profesión a la que se dedicaba de lleno. Durante los últimos 26 años, el pasatiempo que empezó como un trabajo de investigación universitaria se ha convertido en un próspero negocio familiar.

Tlaquepaque, Tonalá y Guadalajara son algunos de los sitios donde se trabaja el vidrio soplado en México. En Guatemala, Quetzaltenango tiene lo que Quevedo considera "una industria artesanal propia".

Las formas y texturas un tanto irregulares son posiblemente las características que dan valor estético a los productos de una de las tres fábricas de vidrio soplado en la zona: Vitra. No hay una sola pieza igual a la otra entre los miles de objetos: vasos, candelabros, floreros, vitrales y lámparas, que llenan las bodegas de la fábrica, donde el frío de Xela se pierde entre el calor humano y el de las llamas al rojo vivo de los hornos.

"Indudablemente la habilidad artesanal de nuestra gente, que se refleja en los tejidos, el barro, el hierro y la madera, ha podido ser plasmada en un material tan maleable como el vidrio, y sus cualidades han sido aprovechadas para crear obras artesanales, que alcanzan los límites de lo artístico", afirma Quevedo, al referirse a los trabajadores guatemaltecos.

En los primeros años de producción los fabricantes aprovecharon las condiciones del Mercado Común Centroamericano para exportar a El Salvador y Costa Rica. Pero, al cerrarse las fronteras del comercio regional, VITRA pasó tiempos difíciles, antes de poder ingresar de nuevo al comercio internacional.

Los mercados de Estados Unidos, Canadá y algunos países de Europa, entre ellos Alemania, Francia, Suiza e Inglaterra, han abierto sus puertas a los productos de vidrio y su combinación con hierro forjado que, según su fabricante, muestran ya "récords de venta", tanto a través de la exportación directa como de representantes locales.

La participación de representantes de Vitra en ferias locales apoyadas por la Gremial de Exportadores de Productos No Tradicionales (Gexpront) y otras internacionales, principalmente en Francfort, Alemania, le ha valido a la empresa el contacto con más de cien clientes interesados en el producto nacional. Lugares tan remotos como Australia han recibido el producto guatemalteco.

La cantidad de piezas fabricadas para la exportación no excluye el interés de la familia Quevedo por dedicar tiempo a crear piezas únicas, vitrales montados sobre marcos y perfiles de plomo, hechos por encargo para obras de arquitectura, sin repetición.

Vitra es una muestra transparente de lo que resulta de sumar la tradición y la tecnología, la habilidad artesanal y la visión empresarial de propios y extraños, para quienes el trabajo de más de tres décadas sigue siendo el apasionante principio de un camino ascendente que va del reciclaje al arte, pasando por la eficiencia, sin que se conozca aún su destino más lejano.


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Febrero de 1996