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Uso y abuso del teléfono celular


"Los lujos de hoy son las necesidades de mañana", escribió el economista austríaco Friedrich August Hayek, para explicar que "un bien antes de ser necesidad pública generalmente es capricho de pocos; que las nuevas posibilidades llegan a ser posesión común a través de un proceso lento y que el nivel de vida depende de la sabiduría de unos cuantos para usar nuevos recursos con mayor efectividad, para nuevos propósitos en beneficio de la mayoría".

La disponibilidad de teléfonos celulares es un ejemplo que comprueba las ideas de Hayek. En un principio la adquisición de una línea y un teléfono móvil sólo estaban al alcance de quienes podían desembolsar miles de quetzales en un sólo pago. Con el tiempo la oferta aumentó, el precio bajó y debería continuar descendiendo al abrirse la competencia. En el mercado internacional el celular se ha convertido en producto promocional que el usuario puede obtener al adquirir servicios de telecomunicaciones, tarjetas de crédito y otros.

Los teléfonos celulares, que satisfacen la necesidad de comunicación que los servicios tradicionales no ofrecen, están inundando el mercado y convirtiéndose en artículos indispensables para mantener un ritmo de actividades tan acelerado que ni siquiera ha permitido a los usuarios reflexionar sobre el uso y abuso de tan codiciado aparato.

No saber dónde se encuentra el propietario del celular es posiblemente una de las principales causas de que un recurso tan útil para todos se convierta en un invento a veces inoportuno, y hasta nefasto, para quienes deben interrumpir sus actividades cuando suena el timbre del celular más cercano. Las noticias por cable han dado cuenta de más de un accidente automovilístico ocasionado por pilotos, adolescentes y adultos, que, concentrados en la conversación telefónica celular, pierden la atención y se olvidan de que están al volante. El timbre del más moderno de los aparatos telefónicos es capaz de distraer a cualquiera: en el aula, en medio de una función de teatro o en una reunión de negocios. También en la iglesia rompe el silencio de los fieles, y más aún si el portador responde a la llamada.

Evitar que el teléfono suene sólo se puede lograr si el aparato posee un dispositivo de vibración sustituible por el timbre tradicional. Si el teléfono no es de los más modernos, apagarlo es la única solución. Pero el celular, que supone ser un medio de comunicación para casos de urgencia, deja de cumplir su función si, al llamar una operadora, indica que el teléfono está fuera de servicio o pide que se deje el mensaje.

La pregunta es: ¨cómo aprovechar al máximo los beneficios de un celular sin que el teléfono interrumpa las actividades de otros? La siguiente es una lista de sugerencias para los usuarios de los teléfonos celulares.

Al adquirir una línea telefónica celular:

En Guatemala se han vendido hasta la fecha alrededor de 22,000 líneas y aparatos telefónicos celulares en los últimos 5 años (10% del total de líneas instaladas por Guatel en todo el país). Se espera que su uso aumente considerablemente, al tiempo que se otorguen nuevas frecuencias y avance el desarrollo tecnológico.


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Febrero de 1996