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Por María del Carmen Aceña

Chile, un ejemplo que arrastra


Con una extensión de 756,629 Km2 y 14 millones de habitantes (3% de la población de América Latina), Chile se ha convertido en el país líder de esta parte del continente americano. En menos de 10 años Chile duplicó su producción, redujo la mortalidad infantil de 33 por mil a 14 por mil y el consumo promedio de energía eléctrica en kilowatios hora por persona creció en más del 100%.

En 1975 las exportaciones chilenas fueron de US$ 1,552 millones, similares a las de Guatemala en 1990. Actualmente las exportaciones chilenas sobrepasan los US$ 14,000 millones. Además de aumentar el volumen de exportaciones se ha producido una gran diversificación. Este país exportó tan sólo US$ 71 millones en productos no tradicionales (6% del total de exportaciones) al inicio de la década de los 70; hoy éstas representan más de un 40% del total. Este crecimiento se ha traducido en que el país depende cada vez menos de las exportaciones de cobre, las cuales en 1973 representaban el 80%.

Muchos califican el éxito chileno "de milagro". Sin embargo, basta investigar su historia para encontrar que los milagros económicos no son automáticos, sino requieren acciones concretas para que ocurran. A continuación se presenta un resumen de algunos aspectos importantes, que fueron cruciales en la modernización de Chile.

UNA ECONOMIA SOCIALISTA
En 1970 tomó posesión el gobierno de Salvador Allende, quién impulsó la redistribución del ingreso y un control generalizado de los medios de producción. Su política contemplaba reajustes masivos de salarios, subsidios generalizados, la expansión significativa del empleo público, y la nacionalización y expropiación de empresas privadas.

La economía chilena se aisló prácticamente de la economía mundial. Su estrategia de desarrollo era hacia adentro y dirigida casi en su totalidad por el Estado. Igual que en el caso de la mayoría de los países latinoamericanos, la estrategia consistía en industrializar la economía, protegiendo la industria doméstica de la competencia mundial por medio de aranceles altos, cuotas de importación, permisos y licencias. Asimismo, se nacionalizaron muchas empresas. Las reformas que Chile ha realizado desde 1973 se han aplicado en varias etapas. La primera, que duró hasta principios de la década de los 80s, consistió en la estabilización de la economía y en desarrollar las reformas estructurales en distintos campos, todas congruentes entre sí, obedeciendo al mismo norte, con un conjunto de principios sólidos. Estaba claro que las reformas contemplaban como eje el cambio del rol del Estado, convirtiéndolo de interventor en subsidiario.

Las reformas aplicadas al comercio exterior tuvieron un gran impacto en el aumento de las exportaciones. La liberación del comercio exterior se inició en 1974 y consistió en reducir los aranceles y eliminar la barreras no arancelarias en un lapso de cuatro años. En 1975 el arancel promedio era del 40%, bajando 10 puntos porcentuales cada año, llegando a un arancel único del 10% a mediados de 1978. A nivel macro la economía cobró auge a partir de 1978, promediando un tasa de crecimiento del 7% hasta 1981.

NO TODO LO QUE BRILLA ES ORO
Cuando se produjo la crisis latinoamericana Chile fue uno de los países más afectados. En 1982 la producción cayó 14% y la tasa de desempleo aumentó hasta casi un 30%. Esta depresión cambió de muchas maneras el diseño de la política económica, especialmente en el área macroeconómica. El cambio más drástico fue el que tuvo la política del tipo de cambio, el cual se había mantenido fijo por más de tres años. El otro cambio importante fue la introducción de una regulación de los mercados de capitales. Sin embargo, a pesar de las fuertes presiones, los mecanismos de asignación básica de los recursos, o sea el modelo económico puesto en marcha por las reformas estructurales de finales de 1976 hacia una economía de mercado, se mantuvieron casi intactos. Por ejemplo, la mayoría de los precios de bienes se mantuvieron sujetos a la oferta y la demanda.

En suma, la crisis fue superada corrigiendo los instrumentos de política que dieron lugar a ella y no revirtiendo las reformas estructurales puestas en marcha.

Después de 23 años de reformas, Chile es actualmente un país modelo, no sólo para los países latinoamericanos, sino para el resto del mundo.


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Marzo de 1996