Portada OPINION
Por Julio Asensio Aguirre

Políticas Económicas y Financieras 1996:
La pregunta sigue en el aire...


Muchos guatemaltecos acudimos a la mesa redonda organizada por la Asociación de Gerentes de Guatemala, titulada Políticas Económicas y Financieras 1996 por el obvio interés que todos tenemos en lograr el despegue de nuestro país. En dicho evento, el Gabinete Económico presentó sus planes para el futuro. Aunque a simple vista pareció un encuentro agradable y congruente, al analizar las exposiciones individualmente pudimos observar que los enfoques de los disertantes emanan de diferentes escuelas económicas.

El ministro de Economía, Juan Mauricio Wurmser, menciona entre sus "frentes" a la desgravación arancelaria, la eliminación de barreras no arancelarias, la negociación de los tratados de libre comercio con Norteamérica, los países del G-3 (México, Colombia y Venezuela), la eventualidad del establecimiento de zonas libres, y por último la modernización de la legislación para adecuarla con la Organización Mundial de Comercio.

Consideramos que ello es distinto a la respuesta que el responsable de Economía dio a las preguntas finales, cuando menciona que los compromisos con el Mercomún son ineludibles, que el proceso de desgravación arancelaria produce un efecto negativo para el gobierno, que va a "desregularizar y desincorporar" al gobierno de la actividad productiva, y que estamos en un proceso de "arancelización". Pero todos esperábamos escuchar acerca de una política de privatización y una clara determinación de llegar a un estado subsidiario para acabar con los privilegios que han dado lugar a la sociedad mercantilista en la que vivimos.

El presidente del Banco de Guatemala ofreció sus acostumbradas cifras esperanzadoras de una economía estable, al recordar los últimos cinco años, pero aclarando que ahora es necesario pasar a una etapa de crecimiento económico sin que ocurra lo de 1990, una espiral inflacionaria. Sin embargo, no vemos como podrá reducir la tasa de interés que la población entera clama, para, justamente, "crecer". Al contrario, el Banguat compite todos los días en el mercado del dinero pagando tasas en el mostrador por arriba del 20%, socavando a los ahorrantes del sistema financiero nacional, impidiendo el desarrollo del país y trasladando la problemática al futuro. Además, continúa interviniendo en el mercado cambiario con los efectos negativos de pérdidas para el Banco de Guatemala y desmotivando al sector exportador.

No obstante, el señor ministro de Finanzas no nos dijo cuál iba a ser la política fiscal. Sí mencionó que desea cambiar el sistema previsional, pero no dijo cuándo y esto es fundamental para el crecimiento del país. Ojalá no se quede en ideas la única arma financiera de largo plazo que puede desarrollar al país.

Todos coincidimos y sabemos que la "bomba financiera" es de Q.6400 millones (unos 1,032 millones de dólares y todos sabemos de las negociaciones de nuevos impuestos a través de bonos que no resolverán el problema, sino que lo trasladarán al próximo gobierno (más sus intereses respectivos). Es clamor la necesidad de vender activos, romper monopolios, privatizar, reducir el gasto público, eliminar los aranceles, ampliar la base tributaria, que se cobren los impuestos sin privilegios y equitativamente, así como emprender la marcha por el camino que la mitad de América Latina ya tomó con éxito.

Ver como están otros países y escuchar al gabinete económico, que tiene la capacidad, el conocimiento, produjo melancolía. Si existen las bases y las perspectivas para hacer el verdadero cambio que al país le urge, porque no se hace, sobre todo con mayoría en el Congreso para promover toda la legislación de fondo que los Centros de Investigación le han recomendado, porque no cambiar, o es que no hay la voluntad política de enfrentar el reto para resolver el problema de fondo y sacar a este país de la crisis.

Podemos concluir con lo que a la salida todos comentaban, y es que, escuchamos las buenas intenciones, aplaudimos las iniciativas, pero escuchamos más de lo mismo, lo cual no va a sacar al país de la pobreza en que se vive, de la cultura de violencia que se soporta y tampoco se eliminarán los privilegios o sea que perderemos la oportunidad si no nos subimos a ese tren que ya salió.


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Marzo de 1996