Portada EN PORTADA
Por Christa Bollmann

Leyes, privilegios económicos y círculos viciosos


Luchar contra los privilegios, la discriminación y la miseria, para poder realmente impulsar el desarrollo, son los tres objetivos claramente planteados por el presidente de la República Alvaro Arzú Irigoyen al asumir el mando de la nación. Consciente de que durante los cuatro años de gobierno sería imposible resolver los problemas que se han acumulado durante varios siglos, el mandatario ofreció "sentar las bases de solución, rompiendo los círculos viciosos que han desgastado nuestras energías".

El primero de los objetivos pareciera ya un reto cuesta arriba, en un país en donde los llamados privilegios, datan del tiempo de la colonia y prevalecen. La historia reciente es testigo de que la costumbre hecha ley, producto de los modelos económicos del pasado ha sido un obstáculo para el ejercicio del libre comercio y la economía que basa sus principios en la libre competencia.

Además, el mismo presidente afirmó "que el poder político ha sido utilizado durante siglos para asegurarle prebendas a personas y grupos en detrimento del conjunto de la población. Abolir los privilegios es una medida indispensable en el camino hacia la igualdad de oportunidades." Sin embargo, aún falta conocer cómo este planteamiento se convertirá en una política de gobierno, sin olvidar que el mandato presidencial recién está comenzando.

Una vez que la palabra privilegio fue lanzada a la vida pública sin mayor precisión que lo referido, se inició un peculiar debate entre los principales actores involucrados. Cada persona entrevistada tiene una definición propia de esa palabra que ha dado lugar a múltiples interpretaciones y confusiones. El tema de los privilegios pasó de formar parte del vocabulario diario de conocedores y analistas del tema, a un uiverso mucho más amplio.

LOS PRIVILEGIOS Y LA ECONOMIA
Desde hace más de tres décadas Guatemala adoptó una estrategia de desarrollo basada en la sustitución de importaciones. Con esto se pretendía aumentar la producción doméstica para servir un mercado regional protegido. Se implementó un régimen de aranceles y licencias de importación. También se controlaban los lujos superfluos (altos impuestos a los productos suntuarios) y se promovía la industria interna.

El problema surgía cuando había que determinar qué era y qué no era una importación esencial, el decidir qué industrias se apoyarían, cuál sería el arancel o definir las cuotas.
Era difícil que los gobernantes tuvieran toda la información para elegir lo más adecuado para el país, pero se tomaron muchas decisiones y el gobierno se convirtió en un aparato proteccionista. La consecuencia más grave fue una intervención generalizada en la economía.

Para resolver los problemas causados por algunas intervenciones se intervenía más. Resultado: un sistema económico mercantilista, que, en vez de sacar al país de la pobreza, estableció una serie de privilegios para grupos específicos, convirtiendo a su población en más pobre y con menos oportunidades y opciones.

A finales de los años ochentas, se decició cambiar el rumbo del país hacia un modelo de promoción de exportaciones. Sin embargo, no se modificaron las reglas del juego. Guatemala sigue contando con un sistema económico intervencionista, lleno de reglamentos, centralizado, que impide el desarrollo de las diferentes actividades productivas.

A simple vista, las decisiones de quienes en su momento poseen la autoridad para emitir leyes parecen no afectar la libre competencia pero hay más de un ejemplo de los círculos viciosos que entorpecen la actividad económica.

Algunas de las medidas incluyen impuestos selectivos al consumo, gravámenes por servicios administrativos, excepciones al libre comercio, aplicación de derechos compensatorios, bandas de precios, normas de calidad, prohibiciones a la exportación e importación, control de precios, permisos sanitarios, licencias de exportación e importación y autorizaciones fitosanitarias o zoosanitarias y otras heredades de modelos económicos proteccionistas.

PROTECCIONISMO VRS. APERTURA COMERCIAL
Practicar la libre competencia con reglas claras, en el marco de una política interna definida por un Estado subsidiario, el que no interviene en funciones que pueden ser ejecutadas por los ciudadanos, en lo individual o libremente, no debería reñir con la búsqueda de la eficiencia y la competitividad a nivel nacional e internacional que se hace más necesaria en momentos en los que la apertura comercial está sustituyendo al proteccionismo ligado a los llamados privilegios.

En la opinión de Hugo Maul, economista del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales, las fuerzas para desatar una economía más transparente, en la que a largo plazo tiendan a desaparecer los privilegios, sólo se logran a través de la apertura comercial, pues "es así como se rompe el círculo vicioso". Se debe predicar con el ejemplo. Son muchos y variados los privilegios estatales por eliminar, la existencia de los monopolios es un claro ejemplo de esta situación.

Poner en marcha ese nuevo sistema económico no es trabajo de un día, pero establecer las reglas claras del juego, sin cambiarlas durante el partido, es el requisito para permanecer vivo en el mercado mundial.
La forma en que tanto los gobiernos y los sectores productivos definan la igualdad de oportunidades, es sólo el principio, porque según el presidente Arzú, "la situación económica de los guatemaltecos no se arregla con discursos sino con resultados."


Inicio Escríbanos a agg@guate.net
Marzo de 1996