PARA TOMAR NOTA![]() | Desarrollo Turístico Perdurable |
La competitividad de cualquier destino turístico depende de múltiples factores: una imagen bien posicionada internacionalmente; productos que respondan satisfactoriamente a los requerimientos del mercado, tanto a nivel funcional como simb&oa cute;lico; una buena relación de los precios respecto del valor esperado y percibido por los turistas; una distribución comercial apropiada para cada producto-mercado, lo más flexible y directa que sea posible; una promoción qu e comunique adecuadamente los mensajes pertinentes, con promesas de satisfacción motivantes pero realista; una operación turística con suficiente productividad y rentabilidad; entre otros.
Sin embargo, el logro de la competitividad turística de un país o territorio requiere de un enfoque integral, que permita conseguir una consistente fundamentación, una permanente adaptación y una persistente consolidació n.
La competitividad ha de ser sistémica, abarcando el conjunto del sistema turístico y a los factores determinantes en el entorno territorial (todo ello conforma un metasistema sectorial). Debe basarse, por una parte, en una gestión ef iciente y coordinada de todos los actores implicados en la actividad turística: empresas hoteleras, operadores receptivos, transportistas y otros prestatarios de servicios del sector, organismos de promoción turística, instituciones y comunidades locales, etc. Por otra parte, la competitividad dependerá de la eficiencia con que funcione el territorio organizado que debe actuar como soporte; es decir, dependerá del nivel de dotación de infraestructuras territorial es básicas, de la calidad de los servicios generales de apoyo y de la eficacia de la gestión pública central, regional y local.
La competitividad empresarial o sectorial está condicionada por la competitividad del entorno territorial de operación, conformado no sólo por los recursos de atractivo turístico disponibles, sino por la situación macroe conómica, la red institucional existente, las infraestructuras de transporte y telecomunicaciones, los servicios públicos, los servicios financieros, los recursos humanos, la seguridad ciudadana, la calidad ambiental, etc.
Para que exista competitividad sistémica, debe desarrollarse una cooperación entre todos los actores públicos y privados implicados en la gestión turística, permitiendo la creación de redes de política sect orial y el surgimiento de condiciones estructurales más propicias para el afianzamiento del sector. Ello posibilitaría una mayor competitividad empresarial, apoyada en un entorno territorial competitivo.
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