
HISTORIAS DE EXITOArrin Cuan se inició con la pesada carga de deberlo todo, aún cuando la dueña había arriesgado en él los últimos 7,000 quetzales del patrimonio familiar. Fue cuando su marido falleció que Marta Alicia se propuso encontrar un sitio para su negocio. Un día vio un local que pensó podría pagar y le pidió al dueño que, por compasión de ella y de sus hijos, se lo alquilara. Diez años después le estaría comprando toda la casa...
A los cinco años de establecido el negocio, Marta Alicia pensaba venderlo e irse para Estados Unidos. Sus hermanos, que antes su burlaban de su ilusión, se lo impidieron argumentando que su ganancia consistía en que ya había pagado todo lo que había pedido a crédito y por préstamo, y que ya era suyo.
Al restaurante Arrin Cuan le fue bien a partir de 1985. Aunque ahora tiene 60 mesas y ocupa toda la casa, le falta espacio para recibir tantas familias, personalidades, turistas, y guatemaltecos que lo visitan para saborear la original comida chapina, preparado con exquisito gusto.
La razón del éxito de Arrin Cuan está lejos de ser un secreto empresarial. Ella lo fundamenta en el entusiasmo y su constante preocupación y presencia en el negocio.
En 1995, Arrin Cuan ganó tres premios en el Festival Gastronómico Internacional que se celebra anualmente en Guatemala. "Creo que debemos resaltar nuestros valores y demostrar que los guatemaltecos tenemos mucho que dar al turista y a nosotros mismos", asegura Marta Alicia, que ahora ofrece diariamente 40 platillos típicos diferentes.
"Ya nos sentimos mal por las instalaciones anticuadas. Vamos a hacer una inversión para remodelar..." promete esta mujer, acostumbrada a abrir su negocio a las seis de la mañana y cerrarlo a las once de la noche "o más tarde".
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