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Por Mayra Varagas y Margarita Sologuren

El valor de la arveja: Reina de la noche en Guatemala


Los productores de arveja china tienen años de reunirse en Patzún, y más recientemente en Santa María de Jesús, Sacatepéquez, para colocar su producto a nivel individual o colectivo, dependiendo de la demanda que la arveja tenga esa noche. El ritmo de esa demanda lo deciden los compromisos que los exportadores tienen con el mercado de Miami, puerto de entrada hacia otros destinos en los Estados Unidos y Europa.

El comercio de la arveja china se ha visto en dificultades en los últimos años, y se cree que su precio posiblemente llegue hasta Q1.50 por libra, valor muy lejano a los Q7 que alcanzó en 1994.

En los últimos meses, Estados Unidos ha puesto reparos a los embarques guatemaltecos por dos razones: la presencia de la larva de la mosca minador, y los residuos de los pesticidas clorotalomil y metamidofos, superiores a los niveles autorizados por el FDA (Federal Department of Agriculture).

Cuando las autoridades sanitarias norteamericanas señalaron que presuntamente había una elevada presencia de la larva de la mosca minador, los embarques fueron sometidos a restricciones y fumigados cada vez que llegaban a Florida. La fumigación provoca una pérdida de al menos 30% del producto, debido a que se efectúa con aire caliente. No sólo el producto se descompone, sino que el exportador debe absorber el pago de la fumigación ($500), por lo que las pérdidas fueron millonarias.

Frente a esa situación, los exportadores guatemaltecos derramaron cientos de libras del producto frente a la embajada estadounidense, en señal de protesta. Como prueba de la discriminación y prácticas proteccionistas de las autoridades norteamericanas, los exportadores esgrimieron los resultados de una investigación realizada en la Universidad de Purdue, la cual establecía que la plaga de la mosca minador es la misma tanto en Guatemala como en Estados Unidos, y que ese díptero ya se encontraba en Estados Unidos cuando se restringió la entrada de la arveja guatemalteca.

Fue durante el segundo trimestre de ese año cuando el problema de la arveja china alcanzó sus niveles más difíciles. Sin embargo, lograron que el Departamento Federal de Agricultura suspendiera las fumigaciones, a excepción de Florida. Precisamente en este estado, las gestiones para poner punto final a las fumigaciones estarían en su fase final, casi un año después de que comenzara el problema.

La estrategia política y técnica contemplaba operar con números rojos. Pero era eso o perder su posición en el mercado norteamericano, en donde hay muchos países que esperan ingresar.

El bolsillo de los pequeños productores también sufrió estragos. Si bien la arveja china los atrae por la recuperación inmediata de su inversión, lo que la hace más rentable que el maíz, por los problemas de este año muchos dejaron de sembrar y dedicaron la tierra a otros cultivos. Lo anterior pone en relieve un aspecto al que se ha prestado poca atención. Cuando un pequeño agricultor decide abandonar los cultivos que destinaba al sustento de su familia o al mercado local, por otros de demanda internacional, dependerá de las exportadoras para recuperar su inversión.

El exportador se enfrenta a la competencia de empresas más pequeñas, que corren el riesgo de enviar productos de baja calidad, con altas probabilidades de ser rechazados por el FDA. Las consecuencias las pagan todos, pues las sanciones se aplican a "todos los exportadores guatemaltecos" sin diferenciaciones.

Para la arveja china, no todo ha sido color de rosa. Aún cuando el gobierno y la propia Gexpront insisten en ponerla de ejemplo frente a otros cultivos.


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Noviembre de 1996