ESTRATEGIA COPORATIVADesde 1988, Simpson ha sostenido una estrecha relación con el Instituto Nacional de Bosques (INAB) y con la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA), con el objetivo de mantener a las autoridades debidamente informadas de sus avances.
Simpson posee actualmente cuatro mil hectáreas en propiedad, de las cuales 3,400 están sembradas con gmelina, y 3,500 son arrendadas. Asimismo, existe una importante zona (400 hectáreas) dedicada a la conservación de vegetación nativa. En total, se espera poder sembrar 10 mil hectáres a corto plazo.
Sembrar la madera no representa, en sí misma, una actividad que genere ganancias a Simpson; el verdadero negocio de Simpson es la fabricación de papel. Simpson define su proyecto de sostenibilidad de la siguiente manera: ser económicamente viable, socialmente justo, y ambientalmente equilibrado, asegurando el uso de la mejor tecnología posible.
El jueves 16 de enero marcó el inicio de una campaña de protesta, encabezada por grupos ecológicos, en torno a la construcción de las nuevas instalaciones de Simpson. Mientras tanto, Simpson se mantiene a la espera de la respuesta de las autoridades, la cual determinará si sus operaciones en Guatemala continúan o no. Una resolución imparcial, ágil y técnica del proyecto de Forestal Simpson puede sentar un buen precedente, para que se haga extensivo a quienes ya se benefician en forma racional y justa, o deseen beneficiarse, de la generosidad del Río Dulce.
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