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Por Marcos Ibargüen

Quetzal: Moneda de curso legal


En lo que va del presente siglo, Guatemala ha sufrido dos reformas monetarias importantes. La primera, en la que nace el quetzal como moneda de curso legal en Guatemala. En ese entonces, el quetzal estaba sujeto al patrón oro, en paridad con el dólar estadounidense, y se establece un banco guatemalteco de capital mixto, Banco Central de Guatemala, al que se encomienda, con exclusividad, la emisión monetaria. La segunda, y más importante, reforma monetaria surge en 1945, consiste en el abandono del patrón oro, acogiéndose el patrón "cambios oro", que no es más que una hegemonía con el dólar estadounidense.

La única modificación importante que ha sufrido nuestro sistema monetario desde los años 40, consiste en la reforma constitucional que entró en vigor en 1994, la que limita el poder de la Junta Monetaria de autorizar al Banco de Guatemala a otorgar financiamiento, garantía o aval al Estado y sus entidades descentralizadas, así como también impide al Banco de Guatemala el adquirir valores negociados en el mercado primario o secundario. Sin embargo, la política monetaria del país sigue dependiendo de la Junta Monetaria.

Desde hace ya un par de años, está en discusión lo que podría constituir la tercera importante reforma de nuestro régimen monetario en el presente siglo: la llamada "Ley de Desconcentración de Divisas", por la que se pretende reconocer la celebración de actos y contratos en Guatemala, y el derecho de los guatemaltecos a obligarse en monedas distintas del quetzal.

El intercambio requiere, en todo momento, de monedas estables y, aunque el quetzal pueda catalogarse como "estable" en la actualidad, como bien lo demuestra la historia monetaria guatemalteca, todo intento de obligar a las personas a utilizar una moneda con exclusividad, resulta siendo burlado, directa o indirectamente, por mera necesidad económica del intercambio.

La anunciada reforma monetaria que desconcentrará el polémico quetzal-moneda, no cambiará la conducta actual de los guatemaltecos en torno a su moneda nacional; más bien, legalizará una situación de hecho que, por el momento, presenta incertidumbres jurídicas desestimuladoras del intercambio y de la economía nacional.


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Marzo de 1997