
EN PORTADALos expertos señalan que para lograr tasas de crecimiento sostenido superiores al 5%, las economías de los países requieren cambios de fondo. Los milagros no existen. Son más bien las acciones en la dirección correcta las que propician buenos resultados.
Teorías del crecimiento
En los últimos años, Guatemala ha tenido una tasa de crecimiento económico anual promedio menor al 4%. Se estima que la población crece a un ritmo de 2.36%, y más de la mitad de la población es pobre, por lo que dicha tasa no es suficiente para erradicar la pobreza.
En un estudio realizado por Corbo y Rojas en 1993, respecto al desempeño del crecimiento comparado de los países latinoamericanos y otros países de Asia, se encontró que el factor único más importante para explicar las variaciones al alza en la tasa de crecimiento del ingreso per cápita es la tasa de inversión.
En el Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD para 1996, se expone que los economistas habían supuesto, desde hacía mucho tiempo, que el principal componente de la riqueza productiva de un país era el capital físico ("bienes producidos"). Sin embargo, en una evaluación hecha por el Banco Mundial a 192 países, se encontró que el capital físico sólo representa el 16% de la riqueza productiva. El capital natural resultó ser más importante, al representar un 20%. Más importante aún es el capital humano: 64& del total de la riqueza productiva.
En 1995 la inversión total en Guatemala fue de aproximadamente 11.6% del PIB, con una participación mayoritaria del sector privado. Durante los últimos 30 años, el Gobierno ha sido el responsable de proveer la mayoría de servicios sociales y la infraestructura. A pesar de los esfuerzos realizados, el Gobierno no ha tenido éxito en la ampliación de la cobertura y la calidad de los servicios. Para tener servicios más eficierntes, que propicien un crecimiento económico mayor, es necesario cambiar el papel del Estado en la prestación de los servicios. Para mejorar la calidad de la inversión, es necesario asignar eficientemente los recursos, lo cual se logra al someterse a la disciplina de los mercados y a la competencia. Esto significa que deben eliminarse los monopolios estatales.
Hay inversiones que el Gobierno debe realizar en educación primaria y salud preventiva; y hay sectores donde la inversión le corresponde al sector privado. La educación es un campo prioritario. Está comprobado que, en comparación con las personas que no han recibido instrucción formal, las personas con algún nivel de educación obtienen mayores ingresos a lo largo de su vida laboral.
Educación e infraestructura: su relación con el nivel de riqueza
Sabiendo la importancia que tiene la inversión en infraestructura y en capital humano, se realizó un análisis cuantitativo para Guatemala por medio de un modelo estadístico . Se utilizó el Indice de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) como estimador del nivel de pobreza. Las variables analizadas fueron cuatro, tres en el campo de la infraestructura y una en el campo de desarrollo humano. En la infraestructura se tomaron en cuenta: 1) la densidad de kilómetros de carreteras pavimentadas por kilómetro cuadrado, 2) el número de líneas telefónicas por cada 100 habitantes, y 3) el porcentaje de cobertura de energía eléctrica. En lo que respecta a desarrollo humano, se analizó el porcentaje de cobertura educativa primaria por departamento.
De las tres variables de infraestructura escogidas, la densidad de teléfonos por cada 100 habitantes es la que más explicó la relación inversa entre infraestructura y necesidades insatisfechas. Los resultados también muestran que, a medida que los kilómetros de pavimento por kilómetro cuadrado y la cobertura de energía eléctrica son mayores, las necesidades básicas insatisfechas son menores. La cobertura en educación primara también se relacionó inversamente con el nivel de necesidades insatisfechas.
En el análisis realizado se puso de relieve una clara relación: a niveles más altos de infraestructura y educación corresponden niveles más bajos de pobreza. El crecimiento económico no sólo depende de mayor inversión en maquinaria y equipo, sino también de un capital humano más preparado y de una mayor y más adecuada infraestructura. El reto consiste en hacer las inversiones y mejorar la calidad de las mismas.
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